Por Augusto León
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Como clavadista olímpico, el australiano
Matthew Mitcham ha causado revuelo desde los 16 años. Desde su muy pública
salida del clóset en el 2008, se volvió la cara carismática de la comunidad gay en los
juegos olímpicos de Beijing. No solo se promocionaba con el
slogan «Declarado, orgulloso y listo para el oro» que para sorpresa de todos ganó tal presea, volviéndose el primer medallista de oro olímpico abiertamente gay que además consiguió el récord de la puntuación más alta de clavadismo solista en la historia de las Olimpiadas.
Mitcham tiene una nueva autobiografía:
'Twists and Turns' (
Giros y vueltas), donde discute cándidamente su lucha contra la depresión, en adición con consumo de drogas legales e ilegales, su incómoda relación con su madre, la ausencia de su padre, situaciones de donde tomó fuerza para ser honesto consigo mismo durante las Olimpiadas. «Si la gente me iba a apoyar en las Olimpiadas, quería que me apoyaran por quien yo era.» Inspirado por las lecciones de vida de
Greg Louganis, el clavadista gay nos comparte el descubrimiento que aunque hubiera cometido errores y pasado sufrimiento, «no estaba
dañado»
Matthew no se ve así mismo como un
activista, a pesar de inspirar a la comunidad LGBT. «Lo veo más como
pacifismo. Establezco un punto al ser exactamente quien soy. Simplemente estoy siendo yo»
Matthew Mitcham cambió sus planes de retiro y participará en los juegos de
Rio 2016, comentando que no importa en qué vaya a participar o en los medios, pero él asistirá a los juegos olímpicos del 2016 y siempre será un campeón olímpico.